Lectura de 3 minutos, escrita en agosto de 2026 y revisada el 10 de octubre de 2026
Codo de pádel, hombros doloridos y las demás lesiones: por qué pasan y cómo evitarlas
El pádel tiene sus propias lesiones: codos por la volea, hombros por el golpe por arriba, gemelos por los arranques y frenadas, y ojos por la bola que sale del cristal. Casi todo se puede prevenir y casi todo empieza por la pala.
El codo
La epicondilitis lateral, el codo de tenista, es la lesión del pádel. Viene de la vibración y de apretar demasiado la pala, y el golpe que la provoca es la volea, porque juegas cientos con la muñeca rígida y sin swing que absorba el golpe. Tres cosas arreglan casi todos los casos. La pala: núcleo blando, forma redonda o de lágrima, balance hacia la mano y menos de 365 gramos. Las palas de diamante con núcleo duro son de las primeras causas. El mango: uno demasiado fino te hace apretar, así que añade un overgrip hasta que las puntas de los dedos ya no lleguen a la palma. El golpe: contacto delante con la mano relajada, apretando solo en el impacto. Si ya te duele, descansa de verdad dos semanas, cambia de pala y vuelve con la mitad de volumen. Seguir jugando con dolor convierte tres semanas en seis meses.
El hombro
La bandeja y el remate son golpes por arriba que se juegan decenas de veces por partido, muchas veces tarde y por detrás de la cabeza. Un hombro que duele después de jugar suele ser un hombro que golpea por arriba desde la posición equivocada. Ve atrás antes ante el globo para que el contacto quede delante de ti. Calienta el hombro antes del primer golpe por arriba del día con veinte gestos lentos sin bola. Y si al sujetar la pala en la posición de espera la cabeza se te cae por el peso, tiene demasiado peso en la cabeza para tu hombro, haga lo que haga por tu remate.
Gemelos y tendón de Aquiles
El pádel son sprints cortos, frenadas bruscas y muchos pasos laterales pequeños sobre una superficie dura, con una población de jugadores que muchas veces pasa de los cuarenta y viene de una oficina. El tirón de gemelo y la rotura del Aquiles son las lesiones que acaban temporadas. Calienta diez minutos antes de la primera bola, no del primer juego. Usa zapatillas de pádel o de tierra batida con suela de espiga, no zapatillas de correr, que agarran demasiado y tuercen el tobillo. Y no juegues tres días seguidos cuando acabas de empezar.
Tu decisión
Tienen un remate cómodo y tú estás defendiendo en el fondo. ¿Qué estás intentando hacer de verdad?
No intentas ganar esta bola. Intentas seguir en el punto dentro de dos golpes.
Los ojos
La bola sale del cristal de forma imprevisible y a la altura de la cabeza, y el remate de tu compañero te puede dar en la cara. Las lesiones en los ojos son más raras que las demás y mucho peores. Las gafas de protección son habituales en España y Argentina en todos los niveles y no hay ninguna buena razón para no llevarlas, sobre todo en el lado izquierdo, donde estás de cara al golpe por arriba de tu compañero.
Rodillas y espalda
Las voleas bajas y las bolas tras el cristal te piden flexionar las rodillas, y los que se doblan por la cintura en vez de eso se pasan el camino a casa con la espalda dolorida. Baja con las piernas. Las rodillas sufren por los mismos arranques y frenadas que los gemelos y por jugar cansado, cuando el juego de pies se vuelve perezoso y las articulaciones cargan con lo que deberían cargar los músculos.
La regla práctica
Si duele mientras juegas, para. Si duele a la mañana siguiente, cambia algo: la pala, el mango, el calentamiento, el volumen. Si duele dos semanas, ve a un fisio que conozca los deportes de raqueta. El pádel es un juego que puedes jugar hasta los ochenta, y los que lo hacen son los que se tomaron en serio el codo dolorido la primera vez.